logo
 
?

игровые автоматы су

Miguel Cotto se despide del cuadrilátero cuando enfrente a Sadam Ali el 2 de diciembre en el Madison Square Garden, un escenario que considera como “mi segundo hogar”, y donde peleará por 10ma ocasión para bajar el telón de su carrera.

Cuando un boxeador anuncia su despedida antes de una última pelea, generalmente ya suele estar retirado de alma y cuerpo.

Quizá eso le sucedió a Miguel Cotto (41-6, 33 KO) en su adiós al boxeo, al Madison Square Garden y a los millones de aficionados que tanto disfrutaron de sus actuaciones en casi dos décadas de acción.

Si le quedaba alguna duda sobre su paso al descanso prolongado, Cotto tiene que haberla desechado por completo luego de su fracaso el sábado en la noche por decisión unánime frente a un Sadam Alí (26-1, 14 KO) que no era favorito de nadie y llegaba como el cordero a las puertas del matadero.

Ciertas voces elevaron su disgusto por la elección del oponente final.

No estaba a la altura del gran campeón puertorriqueño, decían, y se tiraban al ruedo público otros nombres para una despedida de mayor calibre.

Supuestamente, este combate no pasaría del octavo, a lo suma del décimo asalto.

Después de todo, Alí venía de caer por nocaut contra Jessie Vargas. Fuimos a presenciar un adiós con nostalgia y terminamos aplaudiendo no solo el legado de la leyenda, sino el surgimiento de un nuevo rey. Produjo drama, sangre, golpes que estremecieron a ambos guerreros, cambios frenéticos en la punta.

El joven de 29 años recibió la luz verde luego de que otros púgiles encumbrados como Mikey García y Errol Spence Jr. Pero Alí tenía un aliciente superior para ganar este encuentro: en disputa estaba el título de la Organización Mundial (OMB), una oportunidad que posiblemente jamás estaría al alcance de sus puños en el futuro inmediato. A ratos parecía que Alí se llevaba por delante a Cotto, en otros el boricua estuvo cerca de apagar la luz del retador. Hasta que vino un séptimo asalto donde Cotto se lesionó los músculos de la mano derecha y un octavo donde Alí pasó a tomar el control de la pelea de manera definitiva, aprovechando que el campeón defensor lucía, de pronto, sus 37 años de vida y sus 17 de dar y recibir ataques en los mejores cuadriláteros del planeta, contra los mejores de su generación. Alí recibió boletas justas a su favor de 115-113, 115-113 y 116-112, que hablan a las claras de lo cerrado del choque, pero Cotto se marchó con el agradecimiento de su gente que aún sufre por Puerto Rico, que ven partir a un héroe cuando más necesitan de ellos.

Y hablando de héroes, allí también estaba otro grande en retiro: Carlos Beltrán.

Cotto se va tranquilo, a la sombra protectora de su hogar, sin resentimientos ni deudas pendientes.

El seis veces campeón en cuatro divisiones lo dejó todo encima del ring y desafortunadamente cedió su última corona ante el joven león.